Amados alumnos de la Escuela Bíblica Emaús:
Con mucha alegría y gratitud al Señor comenzamos este segundo semestre de estudios 2026. Cada nuevo ciclo nos recuerda que Dios continúa concediéndonos la oportunidad de conocer mejor Su Palabra, crecer como discípulos de Cristo y prepararnos para servir con mayor fidelidad a Su iglesia. Como Director de EBE, quiero darles una afectuosa bienvenida y animarlos a comenzar esta etapa con humildad, constancia y esperanza.
Durante este semestre convivirán dentro de nuestra escuela alumnos que se encuentran en momentos distintos de su formación. Algunos comienzan hoy sus primeros cursos; otros continúan avanzando después de haber perseverado durante varios semestres; y algunos se preparan para completar su recorrido y, si el Señor lo permite, participar de su graduación al finalizar el año. Aunque cada uno se encuentre en una etapa diferente, todos compartimos un mismo propósito: conocer la Palabra, vivir la verdad y servir a Cristo.
A quienes comienzan
A nuestros nuevos estudiantes quiero decirles: sean muy bienvenidos a EBE. No se preocupen si al inicio algunos conceptos les parecen desconocidos o si sienten que todavía tienen mucho por aprender. Todos comenzamos desde algún lugar, y reconocer nuestra necesidad de ser enseñados es una expresión de humildad. Participen, pregunten, lean, tomen apuntes y permitan que la Escritura examine sus convicciones. La meta no es competir ni demostrar cuánto sabemos, sino crecer juntos bajo la autoridad de la Palabra de Dios.
Habrá semanas en que organizar el tiempo resultará más difícil y otras en que el cansancio intentará quitarles el ánimo. En esos momentos recuerden por qué comenzaron. Cada clase, cada lectura y cada conversación forman parte de un proceso. La perseverancia cotidiana, aun cuando parezca pequeña, produce con el tiempo una comprensión más firme y una fe mejor preparada para responder con obediencia.
A quienes continúan avanzando
A quienes ya han recorrido parte de este camino, los animo a no acostumbrarse a la enseñanza bíblica como si fuera solamente una nueva asignatura que debemos aprobar. La familiaridad puede ayudarnos a comprender mejor, pero también puede hacernos escuchar sin asombro verdades que deberían conducirnos a la adoración. Continúen estudiando con la misma disposición del comienzo y procuren que cada verdad aprendida alcance su carácter, sus decisiones, su familia, su congregación y su servicio.
Avanzar no significa simplemente acumular cursos. Significa aprender a leer con mayor fidelidad, discernir con mayor cuidado, amar a la iglesia con mayor madurez y servir con una comprensión más profunda del evangelio. Si el Señor les ha permitido llegar hasta aquí, reciban ese avance con gratitud y conviértanlo en una responsabilidad: animen a quienes recién comienzan y sean un ejemplo de perseverancia, humildad y disposición para aprender.
A quienes se preparan para terminar
A los alumnos que se acercan a sus últimos cursos y esperan graduarse al finalizar el año, quiero animarlos especialmente a terminar bien. La última etapa no debe vivirse con prisa ni como un simple trámite antes de recibir un reconocimiento. La graduación será una alegría y un hito importante, pero no constituye el fin del discipulado ni el término de la formación cristiana. Será el testimonio de una etapa cumplida y, al mismo tiempo, el comienzo de una responsabilidad mayor.
Todo lo aprendido deberá seguir tomando forma en una vida fiel. La iglesia necesita creyentes que no solamente puedan explicar una doctrina, sino que amen a Cristo, cuiden a sus hermanos, sirvan sin buscar protagonismo y permanezcan sometidos a las Escrituras. Por eso, lleguen al final con la misma humildad con la que comenzaron. Perseveren en las clases, cuiden su comunión con el Señor y permitan que estos últimos meses consoliden aquello que Dios ha venido formando en ustedes.
“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.Hebreos 12:1–2, RVR1960
Este llamado sirve para todos nosotros. Quien comienza necesita mirar a Cristo. Quien avanza necesita mirar a Cristo. Y quien se acerca al final también necesita mirar a Cristo. Nuestra confianza no está finalmente en nuestra capacidad, en la cantidad de cursos completados ni en los conocimientos alcanzados, sino en la gracia del Señor que nos sostiene y en Su Palabra, que continúa enseñándonos, corrigiéndonos y preparándonos para toda buena obra.
Deseo que este segundo semestre sea una etapa de crecimiento verdadero. Que las clases no se queden solamente en nuestros cuadernos, sino que produzcan convicciones firmes, adoración sincera, obediencia y servicio. Recibimos con alegría a quienes llegan, damos gracias por quienes continúan y acompañamos con esperanza a quienes se preparan para terminar.
Comencemos con humildad.
Avancemos con perseverancia.
Y, por la gracia de Dios, terminemos con fidelidad.
Que el Señor bendiga este nuevo semestre y utilice cada instancia de estudio para formar discípulos que conozcan Su Palabra, vivan Su verdad y sirvan a Cristo para la gloria de Dios.
